Nuestro Origen

Bodega El Esteco está ubicada en los Valles Calchaquíes, un bello paisaje natural tallado por el sol, montañas y viñedos. Los Valles están compuestos por Cafayate y Chañar Punco.

Cafayate

Entre lo exclusivo y lo salvaje

Ubicado en Salta y situada a más de 1.700 metros de altura, es uno de los emblemas de los Valles Calchaquíes. Su belleza reside en sus paisajes con curiosas formaciones geológicas de coloraciones rojizas. Los suelos pedregosos conforman un desafío natural que exige que cada porción de suelo sea especialmente estudiada y, luego, cada plantación de vides se realice de forma artesanal.
Pobres suelos aluvionales, mañanas soleadas y tardes templadas en los meses de verano que permiten largos períodos de maduración y una marcada amplitud térmica hacen de Cafayate un terroir excepcional. Sus viñedos son trabajados día a día creando historias que se ven reflejadas en las cosechas, marcas que influyen en la cualidad de sus uvas y de las que nacen vinos cuidados y perfectos.

Chañar Punco

Un tesoro escondido en lo más alto

A 80 km al sur de Cafayate se encuentra otra zona de grandes viñedos: Chañar Punco, ubicada en la provincia de Catamarca, en un lugar oculto, casi impenetrable y recóndito, a 2.000 metros sobre el nivel del mar. Allí, se destaca la heterogeneidad de sus suelos, calcáreos y pedregosos, ricos en limo y arena. En este terroir nacen vinos de alta concentración de sabores y gran estructura que expresan fielmente las características de esta región.
Características únicas de la zona crean vinos diferentes a lo conocido.

La Bodega

En Cafayate, corazón de los Valles Calchaquíes, rodeada de un bello paisaje natural tallado por el sol, montañas y viñedos, se encuentra El Esteco.
Una bodega que posee un marcado respeto por la tradición salteña, fusión entre el legado de antiguas civilizaciones, la influencia hispánica y el espíritu criollo. Su icónico edificio, rodeado de antiguos viñedos, de estilo colonial vallisto español con galerías y patios internos, denota la elegancia de la arquitectura colonial típica del norte del país. El edificio centenario contrasta con las más actuales tecnologías de producción vinícola ubicadas en el interior de la bodega; como las vasijas de concreto y los tanques de acero inoxidable, pasando por las siempre poéticas barricas de roble francés y americano, regalándonos vinos de distintos estilos, sabores y aromas.

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